Entrevista a Sebastián Sichel

02-10-2020

Entrevista a Sebastián Sichel

Un apasionado de la Economía Creativa

La figura mejor evaluada mientras integró el gabinete de Sebastián Piñera, dice que sin disrupción no hay innovación. Critica a la elite y asegura que a la publicidad le ha faltado empatizar con algunos segmentos del Chile actual.

Un tatuaje que recorre longitudinalmente el brazo derecho de Sebastián Sichel. Con las mangas recogidas, sin corbata, probablemente haya sido el único ministro de Sebastián Piñera con tatuajes. Tampoco hay dudas de que también sea el menos convencional de los presidentes de Banco Estado, cargo en el que acaba de cumplir cerca de seis meses. “A algunos les llamó la atención que no cumpliera con ninguno de los requisitos para encabezar la institución: soy abogado y no un economista con doctorado en Harvard. Tampoco pertenezco a ningún partido político”, afirma este abogado de la Pontificia Universidad Católica de Chile, magíster en Derecho Público, con mención en Derecho Constitucional de esa casa de estudios y quien hasta hace poco se desempeñaba como ministro de Desarrollo Social —cargo en el alcanzó a estar un año—, tras su rol como vicepresidente ejecutivo de Corfo. En todos estos roles ha logrado diferenciarse y marcar su impronta. “Una de las primeras cosas de las que tomé conciencia estando acá es que el banco está en el bolsillo de las personas, en el barrio, las comunas; no hay otro banco en el país con esta capacidad de cobertura. Y cuando hay una caída económica que tiene muchos subsidios, transferencias, se convierte en una pieza clave. Si bien no es el que genera las lucas, determina que llegue rápida y oportunamente. Ha sido un desafío gigante porque mientras las familias han debido encerrarse acá hay un montón de trabajadores que deben funcionar más que antes. Ha requerido liderazgo interno poder comprometerlos y convencerlos de que tenemos que estar, que no podemos fallar.

Añade: —También una gran capacidad de adaptación; en estos dos meses primero tuve que hacerme cargo del FOGAPE, que significa la evaluación y entrega de 110 mil fondos al mismo número de empresas. Luego el Ingreso Familiar de Emergencia, que es una política pública que determina el ministerio de Desarrollo Social, pero que finalmente se traduce en un pago en la cuenta rut, con más 2 millones 400 mil pagos. Y el retiro del 10% que ha implicado más de 6,7 millones de pagos en cuentas rut. Y ahora el nuevo subsidio a la clase media. Es decir, son casi 10 millones de pagos adicionales que se han hecho por esta vía respecto de un año tradicional. Es una locura, un caso mundial. Esto gracias a los trabajadores del banco que hoy funcionan con las puertas abiertas hasta las 16.00 y ha significado que se vayan mucho más tarde a sus casas. En cuanto a número de clientes este es el banco más grande, lejos. Tenemos 13 millones, el que nos sigue tiene un millón.Entonces en la pandemia también ha implicado el desafío de que tengamos menos filas, que las sucursales no estén llenas, que no haya una caja vacía porque no hay alguien atendiendo. Pero con una demanda varias veces superior a la del 2019. En el año que estuvo a la cabeza de la Corfo, se transformó en un intenso promotor de la Economía Creativa, ¿qué oportunidad le ve en esta crisis? —Estaba pegado en la Corfo con eso. Como estrategia de desarrollo país, Chile tiene grandes trasatlánticos productivos: la minería, la pesca, la agricultura y el turismo. Pero el valor agregado es muy bajo y la productividad de estas áreas ha disminuido; ya no mueve los mismos volúmenes. En economías emergentes como la nuestra hay que desarrollar industrias donde la creatividad es la base y la innovación un motor. Veamos por ejemplo el caso de la película Una mujer fantástica de Sebastián Lelio; demuestra que un país pequeño como el nuestro puede alcanzar un Oscar y transformar eso en una industria aún más poderosa para Chile. Gracias a ellos esta productora y otras están realizando series para plataformas en streaming que se ven en todo el mundo. Por eso la economía creativa es tan estratégica, porque sin necesidad de una producción de gran escala, puedes ser competitivo a nivel mundial. ¿Cómo ve el potencial de la industrias creativas como eje de diversificación de las matrices productivas y exportadoras? —Chile lleva 30 años de creación de talento; somos el país con las más altas tasas de formación universitaria y técnico profesional, sin embargo, no hemos visto ventajas económicas en cuanto a la creación de nuevas industrias. Entonces las industrias creativas son vitales porque lo que antes era una brecha para Chile, distancia geográfica, en materia de creatividad se transforma una tremenda oportunidad. Es lo que pasó en economías como la finlandesa o la sueca, que vieron una oportunidad en el diseño, la publicidad, el arte, el cine. El caso de los suecos es paradigmático: su segunda industria exportadora es la música, desde ABBA a Europe. Para los finlandeses, es el diseño. Chile tiene la misma oportunidad pero no ha transformado su talento en una ventaja competitiva. El potencial está. Además que no se requiere gran inversión sino capital humano que ya está formado. Ahí tenemos una oportunidad distinta a la exportación de recursos y materias primas.

¿Qué opina de la experiencia de Colombia en ese sentido? —Es la misma lógica. Ellos por ejemplo apostaron por Shakira, Carlos Vives, Botero, García Márquez, y eso tiene que ver con una estrategia de Estado, una inversión pública que apuntaba directamente a las industrias creativas. Cuando estuve en Corfo, mi obsesión era armar un área de industrias creativas. Esto requiere política pública e inversión sectorial a través de transferencias del Estado. Es política industrial, que es una estrategia de poner líneas de exportación de servicios con financiamiento público para entrar a mercados nuevos. Que así como existe un Prochile para exportar frambuesas también haya uno para servicios asociados a la industria creativa. Pero junto con eso, es fundamental generar talento dentro del Estado que entienda cómo se dinamizan las industrias creativas, en especial desde el sistema financiero. Porque la evaluación de riesgo y la necesidad de una estrategia de servicio tiene una mirada distinta. ¿Cómo las empresas creativas pueden impactar a las más tradicionales en la forma de hacer negocios? —En la estrategia de desarrollo en Chile, cuando se analiza por qué se frenó nuestra economía, aparece la productividad como el gran factor crítico, pero no es que se trate de trabajar más horas para producir más. Nuestro problema es que la productividad ha fracasado por la falta de capacidad de innovación y adaptación de la industria. Y las Industrias Creativas son clave porque generan valor agregado que la industria tradicional no tiene.

¿Cuál es su opinión de la creatividad y la publicidad en Chile?

—Es vital. Pero después del auge de los ’90, nos quedamos pegados con las fórmulas clásicas. Hay un desafío gigante de volver a ser punta de lanza y darle tracción a las industrias a través de la publicidad. Si bien hay una madurez creativa y se trata de una actividad consolidada, ha perdido capacidad de innovación y de adaptarse a nuevos mercados. Especialmente se ha perdido la capacidad de identificar al chileno actual. Si la gracia en los 90 fue mostrar un nuevo Chile, hoy la gente no se ha visto representada; seguimos viendo al mismo estereotipo de familia, con el mismo color de pelo y la misma estrategia de medios. El desafío es reflejar de mejor manera a los consumidores.

¿La publicidad dejó ser el patrimonio intangible, como era antes? —No, pero ha perdido la velocidad.  La Publicidad nos debiera proyectar hacia el 2050.  La gracia que tuvo esta actividad es que estaba 20 años adelante respecto de lo que le pasaba al país y leía antes los cambios. Hoy el gran desafío es volver a la vanguardia. Que también refleje lo que sucede con una persona en San Miguel o un migrante que acaba de llegar a Chile y que a estas alturas representan el 7% de la población. En BancoEstado habló de ponerle bototos al pato, como una metáfora para graficar el rol de la institución en tiempos de pandemia. Sin embargo, generó escozor al interior de la entidad. —Fue extraño, porque el principal argumento de la resistencia provino del conservadurismo: por qué, si siempre hemos cumplido un rol social nos vamos a tener que poner bototos. Se resisten al cambio porque aceptarlo implica reconocer que no están haciendo lo correcto... Me ha costado. El banco es una institución añosa, que se resiste por naturaleza. Eso pese a que es tremendamente innovador al tener productos como la Cuenta RUT o la caja vecina.

Agrega: ¿Trabajan ya en un cambio de imagen? El banco jugará un rol emocional distinto en la etapa que viene y estamos trabajando en una estrategia de publicidad y marketing frente a la reactivación y una institución que llega a trece millones de personas a lo largo de todo Chile. Un banco que ayuda a la gente a levantarse.

¿Y el Pato?

Lo hemos medido mucho y es tan querido y reconocido, que va a seguir. La pregunta es qué pato tenemos para esta idea de la reactivación. Debe ser uno de los grandes hitos de la historia de la publicidad; donde voy me preguntan por él. Es muy icónico, es muy bonito eso. Soy un enamorado del pato.

El ninguneo de la elite

“Luego del estallido social me di cuenta de que los ministros teníamos el deber moral de escuchar y comunicarnos lo más efectivamente con los ciudadanos”, sostiene Sichel respecto de su paso por el gabinete. “Esa es hoy mi tarea. Quiero que sea un banco abierto, transparente”. Claro que su estilo no cae muy bien entre la elite tradicional. Se decía que era un ‘ministro de matinal’, famoso por su pizarra. —Ningunearme por estar en un matinal me parece mezquino; se trata del medio que utiliza la mayoría de la personas para informarse. No sólo debemos hablar en medios financieros; leernos sólo entre nosotros; esto es una falta de respeto para nuestros 13 millones de clientes. Pero efectivamente hay una elite que es muy cerrada y que ningunea los espacios de comunicación masiva; creen que hay temas que sólo ellos entienden y no quieren darse el tiempo de explicar a la ciudadanía asuntos relevantes. Esa es la gran tragedia de nuestra elite: haberse reducido a la comodidad del club de Polo, de algún exclusivo restorán en Alonso de Córdova, y no estar cerca de la gente común. A lo mejor temen perder sus lugares de privilegio en especial luego de la crisis social. —Al principio interpretaron el estallido como la obra de violentistas, de terroristas provenientes de un universo interespacial; la obra de un enemigo… Hay una resistencia conservadora al cambio lo cual lleva a desconfiar de los otros. Usted no sólo no proviene de la elite, no milita en un partido, se hizo una carrera solo… Seguramente también genera resistencia… —Mi historia es la de cualquier chileno, es curioso que resulte tan exótica para algunos. Cuando entré a la Universidad Católica me preguntaban: ¿no tienes papá?, ¿están separados? Cuando es la realidad de millones de chilenos. He escuchado mil veces frases como ¡ah, éste no es de aquí’. Y ahora, ¿sabes lo que dicen? ‘El no estudió economía; no debería ser presidente de un banco…’. Perdón (dice molesto), ¿dónde sale que éste es un cargo exclusivo para economistas de la Católica con magister en Chicago?.

¿Quiénes se lo han dicho? —Nadie dentro del banco, pero hubo algunos economistas y también un ex presidente de Banco Estado. Es chistoso: si la ecuación tiene que ver con la trayectoria, va exactamente en contra de la innovación. Es precisamente la disrupción la que provoca cambios culturales dentro de las organizaciones. En cambio, si sólo predominan parámetros institucionales, las entidades se vuelven cada vez más conservadoras. Imagino que eso también vale para la política. —Un gobierno que busca ser mayoría y dar gobernabilidad al país debe atraer diversidad a su elenco, incluir a la mayor cantidad de personas. ¿Qué tienen de extraño? Lo raro es que sea raro. ¿No lo cansa sentirse siempre un outsider? —Me da lo mismo. Busco hacer mi trabajo los mejor posible, esa es mi pasión. Para el cambio de gabinete me ofrecieron una serie de cargos que para un político podían resultar muy atractivos, pero aquí (en el banco) podía hacer algo transgresor. El Presidente ha apostado por mí porque sabe que soy bueno para remecer instituciones; así lo hice en la Corfo, y luego en el ministerio de Desarrollo Social. Salí de La Moneda con aplausos. El reconocimiento para mí vale mucho más que la incomodidad.

Fuente : A¡ Magazine

Ver la publicación original Aquï

 

 

 


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